jueves, 29 de abril de 2010

¿Qué hacemos cuando vamos a terapia?

Como comenté en el post anterior muchas personas no saben qué es lo que hacen cuando van a terapia.
Hay personas que se quejan porque dicen que hablan solos la mayor parte del tiempo, otros dicen que para ir hablar con un psicólogo, hablan con un amigo. Hay quienes también acuden algunas sesiones y después dejan porque creen que no les sirve la terapia o por el contrario porque ya se sienten mucho mejor.
Cuando uno suele preguntar a alguien que acude terapia, qué clase de tratamiento está haciendo, la mayoría no sabe bien qué responder.
Claro que también hay muchos que sí saben que tipo de terapia hacen,pero por lo general suelen ser personas que cuentan con cierta información de psicología, ya sea por su estudio o profesión, interés, o por algún conocido psicólogo o psiquiatra. O quizá en el mejor de los casos, porque tienen la suerte de haber encontrado un profesional que se tomo el trabajo de explicarle que están haciendo en el consultorio, por qué y para qué.

En la Argentina hay 56.000 profesionales en psicología, esto es 154 profesionales cada 100.000 habitantes, de los cuales más del 75% se dedica a la actividad clínica1.
Otro estudio2 afirma que, en cuanto a la elección de modelo teórico de preferencia, el 42.3% adhiere al psicoanálisis, el 12.2% al modelo cognitivo-conductual; el 3,7% al cognitivo, 10,1% a modelos integrativos; 8,5% a modelos eclécticos, 3,2% a modelos gestálticos, 1,6% a modelos existencialistas, 5,8% a modelos sistémicos, 2, 1% a otros modelos y el 10,5% refirió no adherir a ningún modelo.

Ahora bien, usted señora de casa, mujer u hombre de trabajo, joven estudiante, trabajador o desocupado, si no tiene un mínimo de conocimiento en psicología probablemente no entienda qué signifiquen esos numeritos, ni mucho menos que cazzo significa un modelo ecléctico, cognitivo, sistémico o existencialista...
Es muy probable que sí tenga una vaga idea del psicoanálisis, que haya escuchado el nombre de Sigmund Freud alguna que otra vez, y que suponga que ir al psicólogo es lo mismo que ir al analista, que psicoanalizar equivale a un trabajo terapéutico psicológico. Es probable, porque tal y como lo menciona el numerito más arriba, la predominancia de las prácticas clínicas de psicología, en nuestro país adhieren desde hace muchísimos años en su mayoría, al modelo psicoanalítico.
Hacer una descripción de cada modelo teórico excedería de manera sustancial este espacio. Primero porque la cantidad de diferentes tratamientos psicológicos que existen en nuestros días son innumerables, y por otro lado, porque cada uno (o al menos los más serios) cuentan con un edificio teórico bastamente complejos, que les dan sustento y explicación a sus tratamientos.

El objeto de la psicología, es el psiquismo, el ser humano como ser psíquico, inmerso en un contexto social, con toda su complejidad y singularidad.
Las teorías, los modelos teóricos son conjuntos sistematizados de conocimientos (o así es como deberían serlo) y las prácticas son solidarias con esas construcciones teóricas.
Práctica y teoría son así, solidarias entre sí. Las prácticas se fundan sobre las teorías, y el edificio teórico se justifica en las prácticas.
Esto es: cada modelo teórico tiene determinado concepto del psiquismo del ser humano, cómo es, cómo funciona, como nace o se construye, qué lo hace patológico y que no, que es normal y que no, etc. Es en base a esa conceptualización compleja, que se desarrollan los tratamientos psicológicos pertinentes.
Por ejemplo, el psicoanálisis cree en la existencia de un inconsciente, que los síntomas tienen origen en conflictos inconscientes, con lo cual todo su método de tratamiento tendrá por objetivo hacer conciente lo inconsciente, desenmarañar por así decirlo, ese conflicto inconsciente para curar los síntomas.
Con lo cual, ya podrá sospechar que no es lo mismo hacer una terapia psicoanalítica, que una cognitiva, una sistémica que una gestáltica y así sucesivamente, dado que cada corriente difiere en la concepción teórica que tenga del psiquismo o la mente, y por lo tanto los tratamientos terapéuticos también se van a diferenciar.

Ahora bien, ¿por qué estas cuestiones no están tan claras? ¿ Por qué cuando uno va al psicólogo, por lo general, no se le explica al paciente qué tipo de tratamiento va a realizar, cómo será el modo de trabajo, cuáles serán los resultados a esperar? ¿ Qué problema o dificultad tiene el paciente, cuál es el diagnóstico ? Etc, etc., etc!

Esto se debe a que en general y a lo largo de la historia, los profesionales de salud mental rechazan la idea de brindar información al paciente sobre la esencia de sus trastornos o problemas, y los tratamientos adecuados para mejorarlos. La gran mayoría explican este rechazo en la misma teoría que sustenta sus prácticas. Hay modelos que consideran que dar el diagnóstico al paciente, y explicarle el trabajo terapéutico podría dificultar o perturbar el mismo tratamiento.
De todos modos son cuestiones que no están muy claras y se encuentran también contradicciones entre profesionales que adhieren a mismos modelos teóricos.

Lo cierto es que cualquier persona que esté bajo algún tipo de tratamiento psicológico, debe dar lo que llamamos su consentimiento informado, es decir dar su autorización para la realización del tratamiento.
Para dar dicha autorización resulta lógico pensar que el paciente debe comprender qué le ocurre, qué tipo de tratamiento va a realizar y cuales son los beneficios y costos que tendrá.
Cabe aclarar que no toda persona que concurre a un profesional en psicología padece de un trastorno psicológico o patología. Por lo tanto, debería caer el eterno prejuicio de que ¨si vas al psicólogo, estás medio loco¨.
Hay pacientes que van a consulta por el simple hecho de que tienen dificultades y sienten que no pueden solos y por eso piden ayuda. Las dificultades forman una parte inevitable de la vida humana. Los cambios, los eventos negativos son ineludibles en la vida de cualquiera, y hay momentos en los que pueden exceder nuestra capacidad para afrontarlos.
Con frecuencia también las personas consultan por problemas específicos que no conforman o alcanzan el grado de patología, tales como son los problemas relacionales en la pareja, entre padre e hijos, etc. Otras personas se encuentran atravesando épocas de crisis, las llamadas crisis vitales, donde se encuentran más vulnerables y con cierto riesgo psíquico de padecer un trastorno. La terapia en estos casos, puede ser muy importante dado que puede prevenir el desarrollo de alguna patología posterior y brinda herramientas nuevas a la persona, para poder afrontar posibles eventos negativos en el futuro.
Otros pacientes consultan por el simple hecho de querer mejorar algún aspecto de su vida, como pueden ser las capacidades para relacionarse con otras personas, para cumplir objetivos, etc.
En fin, un tratamiento psicológico no necesariamente implica que se esté tratando una patología, y la consulta puede ser motivada por diversas causas.

Cuando un tratamiento se realiza porque se ha diagnosticado un trastorno mental, es más importante aún que el paciente disponga de la información apropiada para dar su consentimiento informado.
El profesional DEBE brindar información, en primera instancia del diagnóstico. El paciente tiene que saber cuál es su diagnóstico, cuáles son los signos y síntomas que presenta y por qué el profesional ha arribado a esa conclusión. Luego debe ser informado acerca de la gravedad y probable curso con y sin tratamiento.
A su vez, el profesional debe comunicar también acerca de los tratamientos existentes para su patología indicando beneficios y costos.
No se trata de informar de las diversas terapias que existen, si no de aquellas que han demostrado y ha sido comprobada su eficacia en el marco de investigaciones científicas. Si se tratase de un trastorno para el cual aún no hay tratamientos validados, deberá recomendarse aquel que ha demostrado superioridad en resultados respecto a la ausencia de tratamiento.
Una vez que el paciente ha recibido y comprendido esta información, está en condiciones de dar (o no), su consentimiento informado.
En caso de que el paciente no se encuentre apto para la toma de decisiones, el consentimiento deberá ser solicitado a la persona que esté a cargo de los derechos del paciente.

Es importante saber todo esto al momento de comenzar una terapia, y no todos saben que el consentimiento informado forma parte de una exigencia ética para que el profesional pueda implementar el tratamiento adecuado.
Por otro lado, dar el consentimiento informado trae beneficios terapéuticos muy importantes, el paciente al comprender lo que le pasa y lo que está trabajando adhiere más al tratamiento, aumenta su compromiso y participación activa. Consecuentemente aumenta la efectividad terapéutica y a su vez se reduce la probabilidad de abandono antes de finalizar el tratamiento que, en caso de que sucediera, significaría un fracaso terapéutico.




1 Alonso, M. Los psicólogos en la Argentina
2 García, H. D. La psicoterapia en Argentina; Revista Intercontinental de Psicología y Educación; julio-diciembre, año/vol 9; número 002; Universidad Intercontinental, Distrito Federal, México; pp 95 - 112

* bibliografía utilizada:
- Código de Ética de la Federación de Psicólogos de la República Argentina.
- Keegan, E. Escritos de Psicoterapia Cognitiva; 1ra. Edic.; Buenos Aires; Eudeba; 2007

Comenzando...

Hola todos ! Y bienvenidos a este blog naciente.
Soy Licenciada en Psicología, graduada en la Universidad de Buenos Aires y mi idea era hacer un blog ¨ psi ¨.

Desde mis épocas de estudiante me he encontrado con muchas personas que no saben bien qué es la psicología y muchos cuando van al psicólogo no saben bien qué es lo que están haciendo.
Como me gusta escribir, y hace años formo parte del mundo bloggero, decidí hacer un blog contando algunas cuestiones que hacen a la psicología clínica.
Por supuesto lejos está para este espacio y para la ciencia en general definir qué es la psicología, qué hace un psicólogo. Sus tareas y ámbitos son infinitos y diversos (mucho más que lo que se cree), hay miles de teorías que intentan explicar, definir, establecer y curar aquello tan complejo de la vida humana que es la psiquis.
Entre tanto caos teórico y lamentablemente, práctico personas no relacionadas con el ámbito psi, terminan cayendo en falsas especulaciones, prejuicios y adhesiones a terapias bastante confusas que en el mejor de los casos, ¨ no les hacen nada ¨.

Claro está también, que tengo una formación determinada y que supongo cada post o temática a desarrollar se verá teñida de un enfoque particular (cognitivo-conductual). Enfoque en el que yo creo, y miles de científicos en el mundo han probado eficaz.
Enfoque un tanto extraño aún hoy para muchos en nuestro país y más aún siendo egresada de la UBA donde nuestra formación es básicamente psicoanalítica.

Espero que este espacio sirva o ayude (¿por qué no?) a personas que estén buscando información determinada, a curiosos cibernéticos, o por lo menos para ¨ pasar el tiempo ¨ y leer algo interesante (espero!!!)
Tengo algunas ideas. Entre ellas, es hablar un poco de problemáticas comunes hoy en nuestros días, de personas ¨comunes ¨. Algunas patologías y otras cuestiones menores. Indicar las terapias validadas empíricamente.
Lo único que pido como favor, es tener en cuenta que esto no es más que un blog con recortes de información, información que así como será seleccionada y redactada con cautela, debe ser leída de igual manera.
Las personas solemos interpretar las cosas de determinados modos, según como estemos acostumbrados hacerlo... y muchas veces esa interpretación puede ser errónea o estar sesgada.
También es muy común y ocurre muy seguido,que una persona preocupada por determinados síntomas que padece ella, un familiar o amigo se sumerge en el mundo google a la búsqueda de una explicación para esos síntomas, una suerte de investigación diagnóstica. El resultado suele ser, ver o verse en muchas categorías diagnósticas y dan por sentado que padecen determinado problema o trastorno mental.

Entonces aclaro una vez más: este blog tratará de dar información útil y orientar llegado el caso, pero nada más.
Un diagnóstico es un proceso complejo y exhaustivo que se debe dar en un espacio, lugar y tiempo determinado, teniendo en cuenta muchísimos factores y singularidades de la persona que consulta. Ningún profesional en psicología puede determinar un diagnóstico realizando sólo un listado de síntomas, muchísimo menos alguien no formado en psicología o psiquiatría.

Dada la aclaración, ahora si ! Bienvenidos!